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martes, 2 de agosto de 2011

Y vos...¿qué clase de pasivo sos?


FORROS

-El buen pasivo te pregunta si tenés forros cuando estás por cogértelo y si no tenés saca uno del bolsillo de su pantalón o de su mesita de luz y te lo pone con la boca.

-El pasivo bueno te da una caja de forros nuevita antes de desvestirse y si queda alguno sin usar deja que te lo lleves para coger con otro.

-El pasivo malo te avisa antes de juntarse a coger que compres una caja de forros texturados y otra de forros con lubricante y si sobra alguno se lo guarda en su bolsillo mientras vas al baño aunque él no lo vaya a usar.

-El mal pasivo te agarra la pija e intenta metérsela a pelo y cuando le decís “pará ¿tenés forros?” te dice que no y te manda a comprar a una estación de servicio.

PLACER

-El buen pasivo disfruta chupándote la pija, disfruta cuando le chupás la cola y le encanta que lo penetres y cabalgarte la pija.

-El pasivo bueno disfruta haciendo todo lo que vos querés que te haga y no hace nada sin que se lo pidas.

-El pasivo malo disfruta cuando te lo cogés por la boca o por la cola mientras él se queda tieso como costal de papas.

-El mal pasivo disfruta cuando se pajea o lo pajeás mientras te manosea la pija o deja que lo puertees un poco.

LUGAR

-El buen pasivo tiene lugar, auto y/o “el depto de una amiga” siempre disponibles y está siempre dispuesto a chupártela y a que te lo cojas en cualquier otro lado y le encanta que lo hagas.

-El pasivo bueno te invita a un hotel que él paga o a su casa y a veces se atreve a manosearte un poco mientras manejás o a darte un beso en el ascensor.

-El pasivo malo quiere que lo lleves en auto al hotel más caro de la ciudad o a tu casa aunque estén tus viejos, tu sobrina y tu perro y que después lo dejés en su casa donde vive solo con tina en el baño y dos autos en el garage.

-El mal pasivo no tiene lugar, ni auto, ni bici, ni plata para el taxi y no tiene el más mínimo sentido de orientación en el espacio por lo que terminás perdido en la loma del ocote cuando vas a buscarlo siguiendo las indicaciones que te da por teléfono.

PREVIA

-El buen pasivo, antes de coger, acepta la invitación que le hagas, sea ir a cenar, al cine, a coger a su casa, a la tuya o al medio del parque y mientras te cuenta alguna huevada o te escucha hablar se te acerca y se sienta al lado tuyo o en tu falda o te acaricia las piernas y/o el bulto suavemente.

-El pasivo bueno, antes de coger, te invita a su casa a cenar lo que cocinó o compró y te atosiga a preguntas sobre tu familia, tus amigos, tu trabajo, tu profesión, tus gustos, tu pasado, tus proyectos y a cada cosa que le contás en 10 segundos él te cuenta una equivalente en 10 minutos hasta que le decís “¿vamos a tu pieza?” o lo besás en medio de su parloteo.

-El pasivo malo, antes de coger, te tira indirectas por msn o por cel para que lo invites a tener sexo y cuando lo hacés te dice que justo hoy no puede y después te llama a la 1 y 45 de la mañana para decirte que se acaba de desocupar y que vayas a su casa.

-El mal pasivo, antes de coger, te dice que no quiere sexo de una y que sos un sexópata si lo invitás a coger y que está recaliente y que no seas un nene de pecho si lo invitás a cenar o al cine.

POSTVIA

-El buen pasivo, después de coger, espera que vayas al baño o que le ofrezcas ir primero, se lava, vuelve a la cama, se abraza a vos, te dice que sos un animal en la cama, te pregunta si querés tomar algo y te hace masajes hasta que te quedás dormido o te volvés a calentar.

-El pasivo bueno, después de coger, espera que vuelvas del baño para poder terminar de contarte todo lo que le faltó contarte en la previa hasta que te quedás dormido o te vestís y te vas mientras él te sigue hasta la puerta sin parar de hablar de sus sobrinos, de sus últimas vacaciones o de las películas que le gustan.

-El pasivo malo, después de coger, se limpia con el cubrecama y se empieza a vestir rápidamente como si estuvieran por venir los padres y cuando vos te empezás a vestir te dice “¿qué?¿ya te querés ir?¿no te gustó?”.

-El mal pasivo, después de coger, pone cara de deprimido y llora en silencio o espera a que te vayas para arrodillarse y rezar el Acto de Contrición.

HIGIENE

-El buen pasivo se baña diariamente, se cepilla los dientes 4 veces al día, usa desodorante dove o alguno bien suave, sabe hacerse enemas con el bidet o la ducha, se depila seguido y siempre tiene tiempo de ponerse alguno de sus treinta y seis perfumes importados antes de coger.

-El pasivo bueno se baña día por medio, usa desodorante patrich’s , perfumes, colonias, cremas y talcos de todo tipo, tiene hecha la depilación definitiva y se hace enemas en su baño antes de coger.

-El pasivo malo se baña y chupa un tic tac antes de coger, usa desodorante deportivo y/o colonia, se afeita los cachetes de la cola y sólo se digna a dedearse un poco en el bidet después de ensuciártela.

-El mal pasivo se baña los sábados antes de salir, tiene encías sangrantes, usa el perfume de alguna amiga, cree que enema es el nombre de algún duende de la mitología nórdica y tiene granos, manchas, cicatrices y una mata de pelos pegoteados con trocitos de papel higiénico en la cola.

ORGASMO

-El buen pasivo espera que acabes adentro de él con forro o que le tires la leche encima y, si acaba antes que vos, te pajea hasta hacerte acabar mientras te chupa, lame y besa las bolas o la boca o el pecho.

-El pasivo bueno, nunca acaba antes que vos y espera a que vos acabes en su cola o en su boca, con o sin forro. Y después que te vas, acaba pajeándose con un consolador.

-El pasivo malo acaba siempre antes que vos, aunque sea fingiendo y si querés acabar solo deja que te pajeés el tiempo que él tarde en vestirse e irse o pedirte que te vayas.

-El mal pasivo quiere que lo pajées o se la chupes antes, durante y después de que te lo cogés y no te deja ir hasta acabar, aunque sea pajeándose solito mientras mira tu pija.

MILKING

-El buen pasivo te pide que le llenes la cola de leche mientras te lo cogés con forro o que le bañes toda la cara mientras te la chupa y te pajea arrodillado entre tus piernas.

-El pasivo bueno te cabalga la pija con o sin forro hasta que empezás a acabar y se sale justo o te la chupa hasta hacerte acabar en su boca para salir corriendo al baño y escupir en el inodoro.

-El pasivo malo deja que acabes pajeándote vos solito sobre tu abdomen y se enoja y te hace limpiar si cae algo en las sábanas o el suelo.

-El mal pasivo deja que acabes pajeándote vos mismo sobre su pecho o sobre su pierna o sobre su mano y apenas terminás se limpia con tus sábanas o con tu pelo.

FRASES

-El buen pasivo te dice “cogéme, papi”, “sí, rompéme la colita” o “qué buena pija tenés, bebé” mientras te lo cogés y gime como gata en celo.

-El pasivo bueno te dice “oh, sí” o “uy,sí” o “¿me vas a llamar mañana?” mientras finge exageradamente que está gozando tu pija.

-El pasivo malo deja escapar un “uf” o un “ah” cuando te lo cogés muy fuerte mientras pone cara de milico enojado.

-El mal pasivo te dice “pará” o “despacito, despacito” o “¿ya me la metiste?” cuando recién estás puerteándole la cola.

ORAL

-El buen pasivo te besa un rato la boca con aliento a caramelo de cereza, y después baja lentamente por tu cuello, tu pecho y tu abdomen mientras va sacando y acariciando tu pija y tus huevos para besar, lamer, chupar, sacudir y atragantarse mientras te mira a los ojos con cara de gatito juguetón.

-El pasivo bueno te besa y te besa y te besa y cuando intentás bajarle la cabeza te besa la pija y vuelve a subir para seguir besándote la boca hasta que le decís que te la chupe y lo hace durante unos minutitos con los ojos cerrados para después volver a besarte en la boca con aliento a leche ensalivada.

-El pasivo malo se deja besar los labios sin abrir la boca, se acuesta y espera que vos te pongas con las piernas abiertas sobre su cara para que le metas la pija en la boca mientras él se pajea y mira tu vello púbico.

-El mal pasivo abre la boca para que lo beses y lo esquivás cuando sentís su aliento a cloaca a sólo 10cm de su cara y cuando te la chupa te raspa el tronco con los dientes o te aprieta las bolas hasta acalambrarte todo el vientre.

ACTITUD

-El buen pasivo sabe hacerte entender con la mirada y los gestos que quiere que lo avances y, si no te das cuenta, te pone los brazos en el cuello y acerca sus labios a los tuyos esperando que lo beses.

-El pasivo bueno te invita un trago o un café, se sienta enfrente tuyo y te dice que le gusta que lo avancen y si no lo hacés te pregunta si sos tímido.

-El pasivo malo te mira como si se le fueran a salir los ojos y cuando te le acercás para hablarle o besarlo se hace el que recién se da cuenta que existís.

-El mal pasivo pregunta a todos sus amigos y conocidos si cogieron con vos y si tienen tu msn para agregarte y esperar que vos le hablés por ahí.

DOLOR

-El buen pasivo deja que lo dilatés disfrutando tu lengua o tus dedos y, si no lo hacés, se dilata solo con lubricante y se te sienta encima cabalgándote cada vez más fuerte y pidiéndote que le des con toda.

-El pasivo bueno se pone crema o lubricante mientras lo besas y se aguanta cada embestida estoicamente y hasta te dice “uy, qué lindo” con lágrimas en los ojos.

-El pasivo malo se deja chupar la cola sin emitir un sólo sonido pero no quiere que le metas los dedos por si lo lastimás y cuando le duele se sale y te dice que no sabés coger.

-El mal pasivo no sabe dilatarse solo y le da asco que le chupes la cola o que lo dedees y apenas se la metés se la saca y te dice “mejor nos pajeemos” con cara de sufrido.

AMBIENTE

-El buen pasivo pone música tranqui y una luz leve, prende el ventilador o el calefactor que están cerca de su impecable cama de dos plazas en su impecable y ordenadísima habitación. Después de coger, te trae una lata de cerveza helada y te masajea con aceites que guarda en su mesa de luz mientras su perro y/o su gato duermen en su canasta sin osar acercarse a la cama.

-El pasivo bueno pone música celta o bandas sonoras famosas, se pone una bata que él cree japonesa, enciende el aire acondicionado y prende cuatro o cinco velas perfumadas y dos sahumerios caminando en medias sobre sus diversas alfombras. Después de coger, trae una copa de cristal con gaseosa de limón o pomelo para tomar con vos mientras empuja un poco a su perro y/o su gato que duermen en la almohada.

-El pasivo malo deja la tele encendida con cualquier programa de chimentos sobre la farándula argentina y se sube a su siempre desarmada cama de una plaza donde habitan también su perro y/o su gato y unos cuantos y variados seres bióticos más. Después de coger, hace un bollito con el forro usado y su sobre y los arroja por la ventana mientras saca un papel higiénico de abajo de la cama para limpiarse ahí mismo.

-El mal pasivo pone Britney, las Spice Girls o Rihanna a todo volumen, deja prendida la luz del baño o de la cocina y abre o cierra la ventana para acondicionar el ambiente que siempre está lleno de todo tipo de ropas tiradas por cualquier lado. Después de coger, abraza a su perro y/o su gato o a su osito de peluche y se pone a contarte su día, despertándote cada vez que te dormís.

DEPORTE

-El buen pasivo hace o hizo danza y natación, día por medio baila solo en su pieza frente al espejo, de vez en cuando juega al paddle o al tenis, es casi vegetariano y, cada cuatro años, grita “vamos, Argentina” mientras mira, memoriza y clasifica once pares de piernas con sus once bultos y sus suplentes.

-El pasivo bueno cree que la danza es para maricas (odia la frase “la que puede, puede”), paga planes anuales de gimnasio con natación, step, yoga, pilates y no cumple ni un cuarto de ellos aunque toma clases de cualquier boludez nueva que inventen sus entrenadores, es totalmente vegetariano y, cuando hace zapping, mira unos minutos de algún partido de rugby, fútbol, basquet o algún torneo de natación masculina, sin diferenciarlos mucho.

-El pasivo malo baila –o, mejor dicho, se balancea levemente de lado a lado- los sábados a la noche en algún boliche, paga planes mensuales de gimnasio pero asiste un promedio de 15 minutos semanales, come cualquier cosa de delivery y sabe chismes sobre la vida personal de los jugadores de fútbol más famosos y de algún que otro tenista, pero ignora lo que es un corner.

-El mal pasivo da ocote bailando en cualquier disco o en su pieza, de pedo sabe caminar y no corre ni un colectivo, visita diariamente la panadería y semanalmente la heladería y usa shorts, zapatillas, medias y camisetas de futbolista (y tanga o bombacha debajo).

ARTE

-El buen pasivo sabe ver, apreciar y –sobre todo- crear belleza estética en cualquier rama del arte (sea música, pintura, maquillaje, ropa, decoración, etc.) y adora a todos los que son capaces de hacer lo mismo.

-El pasivo bueno sabe ver, apreciar y –sobre todo- comprar los productos de mayor calidad en cualquier rama del arte y compite a muerte con los que son capaces de hacer lo mismo.

-El pasivo malo sabe ver, apreciar y –sobre todo- envidiar los productos más caros en cualquier rama del arte y odia profundamente a todo aquel que puede comprarlos, incluso aunque él también pueda.

-El mal pasivo no sabe ver, apreciar ni mucho menos crear nada -sea bueno, malo, caro o barato- en ninguna rama del arte pero se considera la reencarnación de Leonardo Da Vinci aunque cree que Florencia es sólo un nombre femenino.

TAMAÑO

-El buen pasivo es siempre más bajo, más delgado y más joven que vos (o, al menos, de tu edad), ya que jamás se buscaría un tipo que no pueda manejarlo en la cama. Tiene la cola redonda, chiquita, parada, blanca, sabe arquearse en cualquier postura y se va dilatando progresivamente.

-El pasivo bueno es mucho más alto o mucho más bajo y mucho más gordo o mucho más flaco que vos pero siempre es, al menos, 15 años más viejo porque siempre te paga o te regala cosas para que te lo cojas. Tiene la cola flácida, con estrías, bronceada, con la marca de la tanga, no sabe arquear la cintura y jamás termina de dilatarse bien pensando que así queda menos puta.

-El pasivo malo es de altura y contextura mediana y siempre tiene menos de 25 años porque su única arma de levante es la juventud. Tiene la cola ancha, gorda y esponjosa, su columna lumbar está patológicamente arqueada y las paredes interiores de su ano y recto hace años que ya no se tocan.

-El mal pasivo es siempre más grandote que vos y más o menos de tu edad, porque no le importa como seas vos, sólo piensa en tu pija. Tiene la cola sosa, fofa y escondida detrás de una mata de pelos, mugre y cicatrices, levanta la espalda pensando que así se arquea y jamás logra dilatarse más allá de un par de centímetros.

ORGULLO

-El buen pasivo está fuera del closet en su casa, en su trabajo, con sus amigos, su/s hermana/os y sus padres lo saben aunque no le tocan el tema casi nunca. No es ni amanerado ni masculino al estilo de un chico tranqui, onda Pablo Rago, trata a las personas según su género -incluso a sus amigos más afeminados-, no le importa si alguien lo trata de mujer amigablemente y disfruta cuando le dicen puto/a en la cama.

-El pasivo bueno está fuera del closet sólo con sus amigos más íntimos aunque en su trabajo y su familia todos saben que es gay, pero evitan el tema. Es irremediablemente amanerado al estilo de una señora vieja, onda Mirtha Legrand, trata a todo activo que se lo coja por el diminutivo de su nombre (Gaby, Andy, etc.) y le divierte tratarse de mujer con sus amigos gays aunque se siente un poco ofendido si le dicen puto/a en la cama.

-El pasivo malo está fuera del closet en el boliche y en el sauna aunque en su trabajo todos saben que es gay, no tiene amigos y con su familia no se habla. Es amanerado al estilo de una yegua mala, onda Silvia Suller, trata a todo gay que se le cruce en femenino y si le dicen puto/a en la cama contesta “más puta sos vos, loca de mierda”.

-El mal pasivo no está fuera del closet y dice frecuentar los boliches gays por la buena música y los saunas porque le hacen bien a su piel. Es fingida y exageradamente masculino al estilo de un pelotudo sin contacto con la realidad onda Ricardo Fort, trata de loca a todo gay pasivo que se le cruza y se pone rojo tomate si le dicen puto/a en la cama o fuera de ella.

MORBO

-El buen pasivo quiere que en la cama seas un animal salvaje, que le chupes mucho la cola, que te lo cojas con toda, que le grites que le vas a romper el orto y que le pegues chirlos y cachetadas sin dejarle marcas mientras se la ponés en todas las poses que se te ocurran. Y deja que lo hagas y después se te acurruca para hacer cucharita.

-El pasivo bueno quiere que en la cama seas un animal salvaje, que le chupes mucho la cola, que te lo cojas con toda, que le grites que le vas a romper el orto y que le pegues chirlos y cachetadas sin dejarle marcas mientras se la ponés en todas las poses que se te ocurran. Y deja que lo hagas pero después se te aferra como una sanguijuela y te pregunta si siempre cogés así.

-El pasivo malo quiere que en la cama seas un animal salvaje, que le chupes mucho la cola, que te lo cojas con toda, que le grites que le vas a romper el orto y que le pegues chirlos y cachetadas sin dejarle marcas mientras se la ponés en todas las poses que se te ocurran. Pero no deja que hagas nada de eso y después te dice que cogés mal.

-El mal pasivo quiere que en la cama seas un animal salvaje, que le chupes mucho la cola, que te lo cojas con toda, que le grites que le vas a romper el orto y que le pegues chirlos y cachetadas sin dejarle marcas mientras se la ponés en todas las poses que se te ocurran. Pero sólo deja que lo puertees despacito mientras se pajea y acaba sin que te des cuenta.

COMPROMISO

-El buen pasivo es infiel por naturaleza aunque puede llegar a comprometerse después de estar muchas veces con alguien y rara vez habla de algún otro amante/pareja. Cuando se compromete no espera mucho de su pareja y meterá los cuernos si se entera que lo cornearon.

-El pasivo bueno es infiel por naturaleza pero desea con toda su alma ser fiel y, sobre todo, que alguien le sea fiel y le gusta hablar de otros amantes/parejas siempre diciendo que no le llegan a los talones a su pareja actual. Cuando se compromete, se entrega totalmente y se hace el tonto cuando su pareja vuelve tarde con aliento a menta, olor a algún perfume que no usa nunca en toda la piel y gusto a plástico en la pija.

-El pasivo malo es infiel por naturaleza y quiere que alguien le sea absolutamente fiel sin tener que serlo él, aunque le gusta que su pareja le cuente chismes e intimidades sobre otros amantes/parejas. Cuando se compromete, vive buscando toda oportunidad para cagar a su pareja y amenaza con suicidarse cuando se entera que lo gorrearon.

-El mal pasivo es infiel por naturaleza, por lo cual quiere casarse con una mujer, formar una familia y tener uno o varios amantes que se lo cojan sin que se entere la bruja y los mocosos. Jamás se compromete con un hombre y, si se engancha mucho con alguno, usa la plata de la Asignación Universal para pagar a cambio de sexo.

CONTACTO

-El buen pasivo contesta toda llamada, mail o mensaje que le mandes aunque sea con un “no puedo hoy, lindo. T llamo mañana, beso” y cuando tiene ganas de verte te llama o te manda mensaje diciéndote que tiene ganas de que te lo cojas.

-El pasivo bueno contesta eufóricamente toda llamada, mail o mensaje que le mandes logrando que te arrepientas de haberlo hecho y, cuando tiene ganas de verte, te manda un mensaje que dice “Hola ¿cómo andas?” y se enfrasca en un larguísimo e insípido intercambio de mensajes pelotudos hasta que te dice “Estaria lindo juntarnos un ratito no? Jejeje”

-El pasivo malo contesta al menos dos horas después toda llamada, mail o mensaje que le mandes haciéndose el que apenas se acuerda quien sos y cuando tiene ganas de verte te manda un mail-cadena sobre la selva amazónica o las focas de Alaska, esperando que tu respuesta sea “Quiero cojerte ¿venís o voy?”

-El mal pasivo nunca contesta ninguna llamada, mail o mensaje que le mandes porque efectivamente no se acuerda bien de quien sos y no se atreve a meter la pata. Cuando tiene ganas de verte se conecta al msn y espera entre 5 a 10 minutos que le hables y si no lo haces, lo hace él diciendo “Hey, como andas? recién te veo conectado”.

ALCOHOL

-El buen pasivo toma cualquier bebida alcohólica pero en poca cantidad y se compra un fernet con coca para chupar hielos.

-El pasivo bueno pide un champagne, toma media copa y te lo da, pide una cerveza, toma unos sorbitos y te la da, pide un fernet, chupa un poquito la pajita y te lo da y después termina tomándose un speed puro.

-El pasivo malo toma cualquier bebida alcohólica en gran cantidad y termina tomándose su propia vomitada tirado en la vereda de afuera del boliche.

-El mal pasivo compra un vodka con speed con sus amigos y se lo toma casi solo y termina cargando una botellita de agua mineral usada en el lavatorio del baño.

DIVISMO

-El buen pasivo ama, adora e idolatra a toda mujer famosa y perra como Lana Turner, Catalina la Grande y Madonna en sus primeras épocas.

-El pasivo bueno ama, adora e idolatra a toda mujer famosa y pelotuda como Marilyn Monroe, Lady Di y Celine Dion.

-El pasivo malo ama, adora e idolatra a toda mujer famosa y linda como Greta Garbo, la princesa Sissy y Kylie Minogue.

-El mal pasivo ama, adora e idolatra a toda mujer famosa y poderosa como Joan Crawford, Isabel II de Inglaterra y Cris Morena.

POLÍTICA

-El buen pasivo se promete siempre votar a la izquierda en las próximas elecciones pero termina votando por el que más posibilidades tiene de salir segundo.

-El pasivo bueno es radical y vota siempre a la UCR aunque le gustaría que fueran un poco más conservadores.

-El pasivo malo es radical y católico o –peor- peronista y católico y vota siempre al candidato más derechista.

-El mal pasivo no entiende cómo funciona la democracia y, si alguna vez lo entendiera, se pondría furioso y armaría un golpe de estado.

martes, 12 de julio de 2011

Y vos...¿qué clase de activo sos?


FORROS

-El buen activo siempre tiene forros y lubricante, nuevitos y texturados, en el bolsillo de la campera o en la billetera o en el cajón de la mesita de luz.

-El activo bueno, ante la pregunta “¿tenés forros?” se detiene en lo mejor, se viste y baja al kiosco a comprar.

-El activo malo no compra forros nunca y espera que el otro tenga siempre. Y si no hay, intenta cogerte a pelo o se pajea y acaba encima de tu cola.

-El mal activo se pone el forro al revés o lo rompe intentando ponérselo y termina acabando precozmente encima del plástico en ese proceso.

PLACER

-El buen activo disfruta haciéndote chuparle la pija y disfruta chupando y/o lubricando tu cola. Y, por supuesto, disfruta penetrándote y sintiéndote gozar su pija.

-El activo bueno disfruta haciendo todo lo que vos querés que te haga y todo lo que hace “de onda” sin que ni siquiera se lo pidas, como chupártela o entregarte la cola.

-El activo malo disfruta cuando vos se la chupás y te le sentás encima mientras él mira la pared, el techo o la tele con cara de muerto.

-El mal activo disfruta cuando le decís de lástima “qué grande la tenés” o “no te preocupés, a todos les pasa”.

LUGAR

-El buen activo tiene lugar, auto y/o “el depto de un amigo” siempre disponibles, pero también le encanta cogerte en un balcón, en un parque, en un pasillo, en un río o en una carpa y te lleva a esos lugares de vez en cuando.

-El activo bueno te lleva a un súper hotel que él paga y a veces se atreve a que le hagas un pete en el auto. Igual no se le para por los nervios de que alguien los vea.

-El activo malo tiene lugar y auto pero prefiere cogerte en la segura y cómoda intimidad de tu casa o de un hotel que vos conozcas y pagues de antemano.

-El mal activo no tiene lugar ni auto ni bici ni cospeles ni sabe orientarse en la ciudad para llegar a tu casa y termina llamándote cinco horas después de la hora del encuentro para decirte que se perdió y que lo vayas a buscar en taxi a la loma del ocote.

PREVIA

-El buen activo, antes de coger, te pasa a buscar por tu casa o por donde le digas y te lleva a cenar o a tomar algo por ahí y después a su casa o la tuya y mientras te pide que le contés algo de tu vida te acaricia la mano o la cola o hace que le acariciés el bulto.

-El activo bueno, antes de coger, te pasa a buscar por donde le digas y es capaz de escucharte hablar de tu vida o de cualquier huevada toda la noche hasta que se atreve a decirte “¿te puedo dar un beso?”.

-El activo malo, antes de coger, te tira indirectas de cuándo lo vas a invitar a tu casa para coger y, cuando finalmente lo invitás, justo no puede ese día o a esa hora y te avisa bien tarde -si te avisa- cuando ya no hay tiempo de buscarte otro ni en el chat más loser.

-El mal activo, antes de coger, da cien mil vueltas para juntarse hasta que por fin se decide a que vos vayas a buscarlo a donde él está y lo llevés a algún lugar donde vos puedas chupársela y entregarle la cola y ni te pregunta tu nombre, ni si tenés vida y ni si querés acabar.

POSTVIA

-El buen activo, después de coger, va al baño a lavarse, te hace señas desde la puerta para que pases vos y se tira después en la cama al lado tuyo para charlar un rato de cualquier cosa mientras te acaricia o te hace cucharita un rato. Si es tu casa, se va después de charlar un rato o un buen rato. Si es la suya, te ofrece algo de tomar y te pregunta si querés que te lleve a tu casa o quedarte a dormir. Y si te quedás a dormir te abraza un rato y después se da vuelta, dejándote espacio, con su mano en tu cintura o sus pies junto a los tuyos.

-El activo bueno, después de coger, se queda un buen rato pegoteado a vos y charlando de temas aburridísimos, preguntándote siempre tus opiniones antes de dar las suyas y te pide que te quedes a dormir o quedarse él. Se aferra a vos en una estranguladora cucharita y se duerme roncándote en el oído y babeándote la nuca.

-El activo malo, después de coger, va al baño y vuelve y se sienta en la cama con los brazos abrazando sus piernas, el mentón en sus rodillas y los ojos bien abiertos sin decir una palabra. Probás hablarle de alguna huevada y te responde con monosílabos y entonces empezás a vestirte para irte y ahí empieza a contarte algún drama de su vida que ni le preguntaste pero resulta tan serio que te tenés que sentar a escucharlo.

-El mal activo, después de coger, se queda duro arriba tuyo y se duerme o se empieza a reír como mogólico y dice “ohh, qué bueno estuvo, jaja” o se da vuelta y se recuesta a tu lado y se pone a contarte su día y a hablarte de gente que no conocés y de temas que sólo le interesan a él sin preocuparse mucho de si lo escuchás o no.

HIGIENE

-El buen activo se baña, se cepilla los dientes y se pone algún desodorante deportivo diariamente y siempre tiene lindo olor cuando traspira mientras te coge.

-El activo bueno se baña, se pone desodorante caro, se perfuma y hasta se depila y se pone cremas, talcos y lociones de todo tipo antes de cogerte y si traspira mucho pide permiso para ducharse antes de seguir ensuciando las sábanas.

-El activo malo se lava un poco el pito y se mata el chivo con desodorante barato pero no te toca si no estás reluciente como tetera de plata y no le jurás que ya te hiciste como cinco enemas ese día. Nunca traspira, porque no mueve ni un dedo para coger.

-El mal activo no se baña o ignora cómo higienizarse, tiene costras de mugre en las ingles, cicatrices en todo el pubis de tanto rascarse y pelusas en los pelos de las bolas. Eso sí, cuando llega a tu casa para cogerte te pide que le prestes tu desodorante y su traspiración igual tiene olor a mayonesa vencida mezclada con queso cuajado.

ORGASMO

-El buen activo espera que vos acabes solo, frotándote contra las sábanas si te coge boca abajo o contra su panza si te coge frente a frente y, si acaba antes que vos, te dedea mientras te besa la boca y los pezones o te mete la lengua en la cola mientras vos te pajeás.

-El activo bueno te pajea y te la chupa antes de cogerte, te pajea mientras te coge y, si acaba antes que vos, te la chupa hasta tomarte la leche y capaz hasta se te sienta encima para que le acabes adentro (de onda, claro).

-El activo malo se concentra en acabar él y capaz te la chupa o te pajea un poco pero para calentarse él y, si acaba antes que vos, se levanta y va al baño o comienza a vestirse y hasta capaz que se va murmurando “chau, suerte” mientras vos seguís pajeándote.

-El mal activo acaba antes que vos termines siquiera de dilatarte o no acaba nunca y tenés que pasarte dos o tres horas pajeándolo o chupándosela hasta que dice “no sé qué me pasa, toy nervioso” y se va, dejándote con la muñeca y las mejillas contracturadas para toda la semana.

MILKING

-El buen activo acaba adentro tuyo con el forro puesto o la saca justo antes de acabar para llenarte de leche la cara y el pecho o la cola y la espalda sin avisarte mientras grita y gruñe como toro en celo.

-El activo bueno te avisa cuando está por acabar y te pregunta “¿dónde querés la leche, amor?” y después acaba unas gotitas justo donde le dijiste que te gusta susurrando “¡oh, sííí!” o –peor- “¡ay, sííí!.

-El activo malo no te avisa cuándo está por acabar y te llena de leche la boca o la cola sin decir ni mu, o te la saca antes y se pajea hasta acabar encima de tus sábanas, tu almohada, tu ropa o tus zapatos. Y si le queda algo en la mano, se limpia con tu cubrecama o se sacude sobre tu alfombra.

-El mal activo acaba sin que te enterés y no sabés dónde acabó ni tiró el forro hasta que al otro día, con la luz del sol, ves el enchastre que hizo en algún rincón de tu pieza.

FRASES

-El buen activo te dice “¡Tomá, puto!” o “¿Te gusta mi pija, puta?” o “¡Qué buena cola tenés, putito!” con voz de villero mientras te clava con toda.

-El activo bueno te dice “¡Ay, qué lindo cogerte, bebé!” o “¿Querés que nos veamos de nuevo mañana?” o –lo peor- “Uy ¡creo que te amo!” con un hilito de voz mientras te la mete suavemente a intervalos regulares.

-El activo malo no dice nada mientras coge y de vez en cuando murmura “mmjj” o “jjmm” mientras te empuja un poco o te hace señas para indicarte que cambies de posición.

-El mal activo te dice “Uh, qué bueno está culiarte, bebé. Oh sí. ¿Te gusta? Uh, qué bueno está culiarte, bebé. Oh sí. ¿Te gusta? Uh, qué bueno está culiarte, bebé...” y así sigue hasta que le decís que baje la voz por los vecinos o le tapás la boca de una trompada.

ORAL

-El buen activo te besa un buen rato con aliento a menta, te mira a los ojos, te acaricia la nuca suave pero firmemente y te dice “¡Chupámelá!” (sí, con los dos acentos) mientras con la otra mano empieza a bajarse la bragueta y vos terminás de bajársela para encontrarte con su pija erecta o semierecta que termina de pararse dentro de tu boca. Y mientras se la chupás te mira a los ojos y observa encantado cómo se la comés

-El activo bueno te besa y te besa y te besa hasta que le sentís el gusto de las caries más insignificantes que tenga y después te dice al oído “¿Te puedo pedir una cosa?” mientras agarra tu mano y amaga con llevarla hasta su bragueta o te mira con ojos de carnero degollado mientras agarra tímidamente con el pulgar y el índice (y el meñique parado) el cierre de su bragueta. Y mientras se la chupás cierra los ojos o mira un segundo y desvía rápido la mirada.

-El activo malo, antes de que te le acerqués a besarlo, se baja la bragueta, saca la pija dormida (que apenas sobresale) y se tira en la cama o en donde sea con los antebrazos apoyados a los costados mientras, sin ni siquiera mirarte, espera que vos empecés solito a chupársela. Y si no se le pone dura rápido, es culpa tuya que no sabés chuparla bien. Y mientras se la chupás, mira fijamente su pene sin cambiar de expresión o mira para otro lado.

-El mal activo te da un choto beso con mal aliento y te pone de golpe una mano en la nuca para empujarte con toda hacia su bragueta (que está intentando abrir con la otra mano) golpeando torpemente tu nariz contra su pecho y su panza y raspándote la boca con la hebilla del cinturón (que tampoco sabe desprender). Y cuando por fin vos conseguís abrir el despelote de cierres y botones que armó te encontrás con que perdió la erección de los nervios o –peor- que ya acabó en el calzoncillo.

ACTITUD

-El buen activo, cuando capta las primeras señales de aceptación que le mandás, se te acerca estés donde estés, te invade con la mirada, te toma de los brazos o te abraza y te planta un beso bien puesto en la boca, con lengua, que cada vez se vuelve más intenso.

-El activo bueno, cuando ya estás casi pegado a él con cara de soñador mientras mirás las estrellas o cuando ya estás sentado en su falda refregándotele como gata en celo, te dice muy suavemente “¿Te puedo robar un beso?”con los ojos semicerrados y sonrisa bobalicona. Y lo peor es que no te lo roba nunca, sino que espera que vos se lo des.

-El activo malo, cuando se da cuenta que gustás de él, te dice “cobro 100 la hora” y cuando ve que no pensás pagarle, te dice “ok, cojamos, pero rápido porque mañana me levanto”. Y, por supuesto, no te besa aunque lo beses.

-El mal activo, antes de que vos hayas siquiera empezado a pensar si te gusta o no, te dice “¿tenés lugar?” o “loco, dale, vamos a culiar que más tarde viene mi vieja”. Y si intenta besarte, frunce los labios como si fuera a besar a su tía en navidad y trata de chocarlos con los tuyos, cosa que no logra porque lo esquivás al verle los herpes.

DOLOR

-El buen activo te chupa un largo rato la cola, te mete los dedos que especialmente usa y tiene preparados para eso -con las uñas bien cortadas-, te pone lubricante si hace falta y cuando estás bien dilatado te la mete despacio pero sin detenerse y poco a poco va bombeando más fuerte hasta que se vuelve una bestia enloquecida y no para aunque llores.

-El activo bueno siente asco por chupar la cola pero, de onda, te pega unos rápidos y suaves lengüetazos superficiales e intenta dilatarte con la mano enguantada y lubricante hasta que te hartás y empezás a hacerlo vos con tus dedos. Después te la empieza a meter y te la saca antes de que entre toda porque se asusta con tus gemidos. Finalmente vos se la agarrás y te la metés entera y él empieza a cogerte suavemente, deteniéndose a cada rato para preguntar “¿Estás bien?”.

-El activo malo usa su lengua sólo para degustar, sus dedos sólo los mete en su nariz o en sus orejas e ignora lo que es la vaselina o cualquier lubricante a pesar de que vos te lo ponés siempre solito para poder sentarte en su pija. Y si ve que te duele mucho y no podés, simplemente se saca el forro y se pajea en frente tuyo hasta acabar.

-El mal activo pone la lengua dura y empieza a pincharte el ano con ella como si estuviera martillando un clavo en el medio de tu culo y, de golpe, sin ni siquiera ponerse el forro, se te sube encima e intenta ponértela de una, errándole siempre al blanco. Cuando vos lo calmás y conseguís dilatarte y ponerle un forro y sentártele encima, se le baja y no se le para ni con una grúa.

AMBIENTE

-El buen activo pone una radio cheta o deja el tele prendido en algún canal de música o la compu con el reproductor de windows pasando temas rock o pop, dando una luz difusa y siempre con el volumen normal. Tiene aire acondicionado y/o ventilador y calefactor y/o chimenea cerca de su cama de dos plazas o de un buen sofá y aunque haya despelote, el ambiente está bien ventilado y después de cogerte, cambia las sábanas en bolas delante tuyo para después invitarte a echarte un rato con él mientras charla con naturalidad de cualquier huevada y patea a su gato y/o a su perro para que no te molesten.

-El activo bueno selecciona en su computadora una carpeta titulada “románticos” y deja sonando éso suavemente a la luz de las decenas de velas que tiene en una mesita con adornos y hornitos que tiran olor a patchouli, creando un ambiente de santería. Su casa está recién ordenada, el piso está recién barrido y sus sábanas están recién cambiadas pero no hay aire ni calefactor cerca y no abre las ventanas para que no se escape el gato. Y cuando te estás por ir, te dice tiernamente que se va a quedar durmiendo con tu olorcito en sus sábanas.

-El activo malo no pone música o la pone tan bajo que no se oye y apaga todas las luces, guiándote hasta la cama sólo con la luz del celular. El olor del ambiente es una mezcla de humedad, pizza muzzarela, cigarrillos y enduido. Tiene una pieza con una cama de una plaza y un ropero y papeles y ropa tirados por todas partes. Entre sus sábanas podés encontrar etiquetas de forros rotas y, mientras te coge, su gato o su perro –o ambos- saltan a la cama para retozar al lado tuyo mientras mastican un forro usado.

-El mal activo pone Gran Hermano o Tinelli a todo volumen o pone una radio cuartetera o selecciona una carpeta de su compu titulada “heavy metal”. En toda su casa hay olor a tuco o bife a la plancha o lo que fuera que cocinó. Te coge de parados en su despelotado y sucio living porque no hay ninguna superficie libre donde echarse, con todas las luces prendidas y en el mejor momento te la saca para ir corriendo a cerrar una cortina así el vecino deja de espiarlos o para ir a apagar el lavarropas que empezó a rebalsarse. Y cuando por fin te está cogiendo bien y empezás a gemir, el perro y/o el gato, que estaban agazapados bajo el sofá, se asustan y te pegan un mordiscón en la pantorrilla y/o un arañazo en la nariz.

DEPORTE

-El buen activo practica algún deporte en solitario de vez en cuando y cuando tiene ganas, como correr, nadar o andar en bici y jamás se le ocurriría hablarte de fútbol, a menos que vos le saques el tema.

-El activo bueno va al gimnasio a hacer pesas y/o natación que suspende cada vez que se pone de novio y te pregunta qué futbolista te gusta de la selección.

-El activo malo no hace ni jamás hizo nada parecido a la gimnasia en toda su vida pero usa buzos de rugbier y botines de fútbol y te cuenta que antes jugaba en un club pero no puede decirte el nombre.

-El mal activo pasó toda su vida jugando a algún que otro deporte en equipo, sobre todo rugby, pero más concentrado en mirar chongos en los vestuarios que en cultivar su físico y el 95% de su conversación gira en torno a repetir lo que oye decir a los heteros sobre River, Boca, Belgrano, Talleres, la copa América y el mundial.

ARTE

-El buen activo siempre hace alguna actividad artística con pasión, aunque la haga mal, sea tocar un instrumento, pintar, dibujar, cantar, actuar, escribir, armar avioncitos de papel o, aunque sea, coger. Y rara vez va a un museo o al cine o al teatro o a conciertos ni le interesa leer ni escuchar lo que dice ningún crítico.

-El activo bueno no sabe ni hacer linda letra pero va al cine periódicamente, al teatro y a conciertos de vez en cuando y a los museos para impresionar a alguien. Escucha alguna radio cool o lee algún suplemento culturoso del diario para mantenerse al tanto de lo que pasa en el “ambiente” artístico de su ciudad, repitiendo las opiniones de algún crítico pedorro con la misma dislexia y las mismas faltas de ortografía para que parezca que le interesan otras cosas además de coger.

- El activo malo escucha Madonna y Britney a escondidas, tiene grabadas Mujer Bonita y Secretaria Ejecutiva en vhs y hasta capaz que sabe tejer crochet mejor que su abuela pero igual se burla descaradamente de vos cuando le contás que alguna vez hiciste danza clásica. Va periódicamente a los cines pornos y algún que otro Domingo shira por el paseo de las artes.

-El mal activo cree que el Pity Alvarez es el nuevo Charly García, que Arnold Schwarzenegger merece un Oscar por Terminator II (pero no por la I) y dice ser un capo guitarrista por saber tocar el primer verso de Zamba De Mi Esperanza y casi igual a un arquitecto por su manejo básico del Autocad. Te invita al cine a ver la película más idiota y/o yankee que haya en la cartelera pensando que así te conquistará y tenés que sacudirlo cuando empieza a roncar en medio de la función.

TAMAÑO

-El buen activo siempre es más alto, más morrudo, más grandote y, sobre todo, mayor que vos porque jamás se buscaría a alguien más grande que él para coger, ni en tamaño ni en edad y siempre preferirá pasivos pendejos y ligeritos para manejarlos mejor en la cama. Tiene la pija recta, limpia, sin depilar, le encanta mostrarla, sabe usarla y hace que la ames mida lo que mida. Y si se le afloja, se tira al lado tuyo relajándose mientras te besa y te acaricia hasta que se le pone dura de nuevo.

-El activo bueno es de tu estatura y contextura o más petiso y flaco que vos y suele tener más de 35 años, porque no le importan mucho tu físico ni tu edad sino que simplemente busca compañía, sea cual sea. Tiene la pija aburrida y sosa, con el vello recortado prolijamente y no le gusta mostrarla mucho pero al menos la usa, aunque jamás logra enloquecerte aunque la tenga enorme. Y si se le afloja, te dice que lo aguantes mientras se toma un viagra delante tuyo.

-El activo malo es deformemente alto y flaco o deformemente gordo y petiso, de una edad entre los 20 y los 40 (porque no coge antes ni después, salvo pagando) y no se fija en cómo sos ni en tu edad sino en si estás caliente o no para coger ya sin vueltas. Tiene la pija torcida para la izquierda o la derecha o en forma de gancho o con alguna imperfección y no sabés mucho más porque no la muestra nunca con la luz prendida. Nunca se le afloja porque siempre se toma un viagra antes de coger.

-El mal activo es más petiso, más flaco, más chiquito y más inmaduro que vos, aunque sea mayor que vos, porque siempre busca alguien que le de confianza. Tiene la pija corta y cabezona o larga y finita, el vello con ladillas y sos vos el que tiene que agarrarla y dirigirla para que entre y se mueva como tiene que ser. Y cuando se le afloja te pregunta si no tenés un viagra por ahí.

ORGULLO

-El buen activo no se preocupa mucho por estar fuera o dentro del closet. Su familia y amigos saben que es gay porque él les contó y no se meten en su vida ni él deja que se metan cuando lo intentan. Tiene algunos amaneramientos, como tiene cualquier hombre normal, pero no es consciente de ellos o no le importan y si se tiene que describir jamás pero jamás te va a decir “soy macho” ni te va a decir “loca” o “pasiva” o tratarte en femenino (salvo en la cama cuando te dice “tomá puta”).

-El activo bueno está fuera del closet en su trabajo y con sus amigos y capaz que hasta milita o participa de alguna organización por los derechos de los gays pero su madre y/o su padre no saben que es gay y él no quiere que se enteren. Le gusta tratarte de “campeón”, “macho”, “loco” y cualquier otro término hetero de clase media y cuida mucho sus amaneramientos pero cuando habla de otro gay lo hace en femenino, llamando a cualquiera “loca” o “pasiva” (y, obviamente, hace lo mismo al hablar de vos con otros). Y si se tiene que describir, siempre dirá “soy un tipo normal, ni lindo ni feo, pero- lo que sí- bien masculino”.

-El activo malo está absolutamente dentro del closet aunque todos, desde su mamá al portero, sepan que es gay. No es amanerado nunca, aunque baile Britney cuando está solo en su casa y siempre habla de “las locas” y “el ambiente” como grupos y lugares externos a los cuales él no pertenece, aunque vaya a bailar cada finde y a shirar cada día a cada sauna. En un perfil de internet o en el chat puede escribir “soy bien macho” cientos de veces pero no le sale decirlo en persona ni una sola vez.

-El mal activo ignora lo que es estar dentro o fuera del closet o lo que es el ambiente gay o las luchas que hay por los derechos de los gays ya que su relación con otros gays es exclusivamente sexual. Sabe lo que es un pasivo, pero no se le ocurre la posibilidad de decir “pasiva” y exagera a tal punto su masculinidad cuando habla, camina, se sienta o se viste que termina convirtiéndose en una especie de caricatura de hombre.

MORBO

-El buen activo quiere que en la cama seas bien puta, que juegues con su pija, que se la chupes mucho y sin asco, que le lamas los huevos, que te retuerzas de placer cuando te la pone, que gimas como gata en celo, que le claves las uñas en los hombros y que le digas “hijo de puta” mientras él te dice “tomá, putito” mientras hace que la cama golpee la pared y las sábanas queden hechas un revoltijo en el suelo.

-El activo bueno quiere que en la cama estés quietito y tranquilo y muy cómodo para que él pueda penetrarte lentamente mientras te susurra al oído “uy, sí, mi amor, qué rico” y acomoda prolijamente la sábana que se sale. Si vos no intentás chupársela, capaz que se olvida de esa parte y si te oye gemir te pregunta “¿te duele, bebé?”

-El activo malo quiere que en la cama vos lo desnudes, te desnudes, se la chupes, te le sientes encima, te pongas en cuatro, le pidas que te coja, acomodes las sábanas y hagas todo vos pero sin enloquecerte mucho para no despertar a los vecinos.

- El mal activo quiero que vos seas una especie de compañero de paja bien macho y recio que se deje coger por él cuando por fin termina de calentarse mirando tu pija y pensando en lo lindo que sería tenerla adentro.

COMPROMISO

El buen activo es total y absolutamente infiel por naturaleza y te aclara de entrada que sólo busca sexo. Si al final termina enganchándose con vos, te meterá los cuernos quizás cientos de veces con cada puto de linda cola que se le cruce sin que te enteres jamás y sin contarle ni a su mejor amigo/a. y llevándose el secreto a la tumba.

El activo bueno quiere casarse con un hombre y formar un hermoso hogar con auto, perro, gato, hijos biológicos y/o adoptados y te lo dice en la primera cita como si fuera un sueño a concretar que tiene. Si se engancha con vos, no tiene tiempo de serte infiel porque se la pasa persiguiéndote y controlándote a vos que vivís metiéndole los cuernos con cada chongo de linda pija que se te cruza.

El activo malo te dice que sólo busca sexo pero no quiere que estés con nadie más que con él y hasta es capaz de pegarte si se entera que estuviste con otro por más que él coja con cien más aparte de vos.

El mal activo te dice que busca sexo y después quiere compromiso o te dice que está enamorado de vos y después no te llama nunca más. No sabe aún que en la Argentina se aprobó el matrimonio igualitario y, si te llega a proponer algo serio, la única razón que sabrá darte es “porque no quiero quedarme solo cuando sea viejo”.

CONTACTO

El buen activo te saluda por msn siempre que te encuentra, contesta tus mensajes y llamadas aunque sea para decirte que no puede o no tiene ganas y cuando tiene ganas de verte te llama y te dice “tengo ganas de verte”.

El activo bueno te llama seguido y te manda mensajitos todos los días contándote lo bien que la pasó en el parque con sus sobrinos el finde pasado o la odisea que fue realizar un trámite en Ecogas aquella mañana. Cuando tiene ganas de verte, comienza mandándote alguna frase de Arjona o Chayanne, esperando que vos reacciones románticamente y, cuando ve que provoca otra reacción, te invita a cenar o al cine.

El activo malo se conecta al msn y, a la media hora, te dice “hola ¿ya no saludas?” y si no te encuentra te manda msj de texto diciendo “¿Qué pasa? ¿Ya no te voy a ver más?”. Cuando tiene ganas de verte, te llama y te dice “hola, cómo andás” y después de tu respuesta se queda en silencio, como si esperara algún tipo de invitación. Y si no llega la invitación, dice, en tono enojado “bueno, te llamo otro día, chau”.

El mal activo te llena la casilla del mail con cadenas de San Expedito, búsquedas de niños perdidos, anuncios de que Hotmail se cierra, de que Bill Gates está regalando su fortuna, de que sos el pelotudo número un millón que abre su correo y sólo por éso te ganaste un millón de euros, de que en el 2012 se acaba el mundo y demás correos basuras. Y entre todas esas boludeces te manda algún correo para concretar encuentro que, obviamente, eliminás junto a los otros y después te llama enojado porque nunca le contestás sus mails.

ALCOHOL

El buen activo toma cerveza y algo de vino tinto cuando come asado y si no hay lo que le gusta, toma cualquier cosa sin hacerse mucho drama.

El activo bueno toma champagne o fernet con coca cero y si no hay lo que le gusta, pide un agua mineral o un speed.

El activo malo toma vodka mezclado con un asqueroso jugo artificial de frutilla, durazno o melón y si no hay lo que le gusta, toma lo que le conviden.

El mal activo toma cualquier cosa que sea gratis y si no hay nada gratis, se levanta a cualquier pasivo desesperado que tenga un vaso lleno de lo que sea y se lo toma en tres tragos.

DIVISMO

El buen activo conoce los temas más clásicos de Madonna, sabe tararear un par de estribillos de Britney, se incomoda un poco con Lady Gaga y adora a China Zorrilla, Jodie Foster y Angelina Jolie.

El activo bueno es ultra fan de Mariah Carey pero también le gustan Cher, Barbra Streisand, Tina Turner, Celine Dion y cualquier mina boluda que tenga buena voz y adora a Carmen Maura, Meryl Streep y Sandra Bullock.

El activo malo se sabe todas las coreos de Madonna, Britney y Lady Gaga (wow la diferencia) y adora a Andrea del Boca, Nicole Kidman y Fran Drestcher.

El mal activo confunde a Madonna con Gwen Stefani o Cindy Lauper, a Lady Gaga con Marilyn Manson y a Britney con Paulina Rubio o Dolly Parton, según qué peso tenga. Adora a Natalia Oreiro, Nancy Dupláa y –horror- Cris Morena.

POLÍTICA

El buen activo no es de ningún partido ni ideología y vota siempre al candidato que tiene más probabilidades de mantener la economía nacional lo más estable posible (o sea, vota en blanco).

El activo bueno es radical a ultranza y vota siempre a la UCR o, en su defecto, a cualquier partido que tire para la derecha sin ser realmente de derecha.

El activo malo es peronista a muerte y vota siempre a los peronistas o, en su defecto, a cualquier partido que tire para la izquierda sin ser realmente de izquierda

El mal activo quiere que vuelvan los milicos y es amigo de algún excombatiente de Malvinas con quien comparte petes y psicofármacos. Generalmente se olvida de votar o no tiene el DNI en condiciones o llega cuando ya cerraron las mesas.

martes, 7 de abril de 2009

La Loca Buena


Existe un tipo de loca que, por alguna razón, se empeña en cumplir con los mandamientos bíblicos a pesar de que, según el Papa, la Biblia dice que todas las locas arderemos eternamente en un pozo de azufre junto a drogadictos, médicos abortistas, talibanes comunistas y un horrible dragón de 7 cabezas.


Pero no estoy hablando de la loca católica sino de la Loca Buena.


La Loca Buena es esa loca que nadie quiere cerca porque siempre te trata bien.

Es muy educada cuando te dirige la palabra y, a veces, hasta grandilocuente. Ella jamás te va a saludar con un cálido y camaraderezco “Kéacé’lokokómova!” sino que siempre usará un lento y correctísimo “Hola, Esteban …¿Cómo estás?”. Ella cree que a todo el mundo le gusta que lo traten correctamente. Sus formas y maneras son tan corteses que hasta un mayordomo inglés ochocentista perdería la paciencia con ella. Sus frases preferidas son “buenas tardes”, “hasta mañana” y “muy agradecido”.


La característica más sobresaliente de la Loca Buena es su profundo respeto a las normas, sean cuales sean. Cuando va a la escuela y sus compañeros deciden escaparse del aula todos juntos antes que llegue el profesor, la Loca Buena se queda sentadita en su banco y diciendo muy suavemente “chicos, siéntense, no hagan eso”. Cuando trabaja es responsable, cumplidora y puntualísima y, por supuesto, vive estresada y cargada de úlceras porque sus superiores sólo confían en ella para hacer las cosas que nadie hace. Pero, a pesar de esto, ella igual encuentra tiempo para decirles a sus compañeros que no chateen ni usen el Facebook en el horario de trabajo.


La loca buena paga todos los impuestos y servicios, no importa si vive en un country lleno de empresarios evasores que se ríen de Cristina y del campo o al lado de unos cuarteteros evangelistas que le ofrecen Luz, Cable, Internet y hasta Gas Natural por dos mangos al mes. Ella va igual y se come todas las colas de municipios, bancos, rapi pagos, etc. sintiéndose buena ciudadana. Se siente culpable si su Notebook se conecta a Internet de golpe porque algún vecino está pagando Wi Fi y, por supuesto, jamás se queda con un vuelto equivocado ni se va de ningún lugar sin pagar. Deja propina aunque le hayan escupido la sopa y si ve un artista callejero le mete 10 pesos en la gorra por más que sólo sepa tirar naranjas al aire.


No hay nada más estresante en esta vida que andar en auto con la Loca Buena manejando. Conduce a una velocidad que nos hace sentir en otra dimensión: todos los autos, motos, ciclistas y transeúntes pasan rasando alrededor nuestro mientras nosotros avanzamos a lo que parece ser un movimiento rectilíneo uniforme en velocidad “Manuelita”. Es raro que la Loca Buena ponga tercera, pero siempre pone el guiño y hace señas con las luces. Además, siempre pero siempre cede el paso y saluda a los conductores que se aprovechan de su bondad. Sólo algún viejo que aprendió a manejar en los `60 le devuelve el saludo, de vez en cuando.


Aunque quizás lo peor que podés hacer con una Loca Buena es ir al cine. Si es de las sensibilonas, llorará hasta con “Watchmen”. Y si no tiene la lágrima fácil, igual habrá que soportar sus comentarios, los cuales jamás tendrán una pizca de sentido crítico: ella siempre estará a favor del “bueno”. Y si no hay buenos, del más débil o el más inocente o el más niño o el más viejo. O del perrito. Si la película tiene una historia muy confusa o diferente, entonces comentará lo cómodas que son las butacas de ese cine o que uno de los actores era bonito a pesar de no ser famoso.


Lo mismo ocurrirá si comentás con ella un libro, un programa de TV o lo que sea. Ella siempre buscará el lado “conmovedor” o “tierno”. La Loca Buena detesta a Tinelli -como todo el mundo- pero derrama ríos de lágrimas cuando aparece la historia de un soñador que quiere pagarle la operación a una nena paralítica que vive en Champuyito, Salta.


En su biblioteca puede haber de todo, porque la gente suele regalarle únicamente libros (otra cosa no da para regalarle), pero jamás faltarán los libros de moda ni los de Paulo Coello. El Código Da Vinci está exhibido en lugar preferencial de alguna estantería y, si le preguntás cuál es su película preferida, seguro -pero seguro!- que te dice Brockeback Mountain.


Tampoco es muy lindo discutir de política con ella. La Loca Buena cree que toda la gente que protesta en la calle está loca o ha sido agitada por la oposición al régimen oficial y, por supuesto, son gorilas anti-democráticos.

Lo gracioso es que si, por casualidad, queda atrapada en medio de alguna marcha o protesta y escucha las voces de los que reclaman un salario digno, salud, vivienda, etc., vuelve a su casa apesadumbrada sintiéndose una vil oligarca que debería dar todo lo que tiene a alguna sufrida docente, viajar a África para ayudar a la Cruz Roja y morir emulando a la Madre Teresa (quien, para la Loca Buena, es un ícono superior a Barbra, Liza, Madonna, Britney, etc.).


La Loca Buena suele estudiar carreras sin futuro, aunque hoy en día sea difícil definir qué carrera tiene futuro. Lo que sí, jamás pero jamás la encontraremos cursando abogacía. En medicina puede haber alguna que abandona en primer año cuando algún practicante torpe le salpica formol en el guardapolvo. En arquitectura quizás haya un par que logren recibirse a duras penas. Pero es mucho más factible encontrarlas en Psicología, Filosofía y Humanidades, Trabajo Social, Lenguas y otras carreras por el estilo que tengan un aire de “consciencia social” aunque no sirvan ni a la sociedad ni al individuo ni a los animales ni a nada.


Casi siempre hace algún cursito pedorro pero carísimo de idiomas -preferentemente Italiano o Latín, o sea, los que menos sirvan- y a veces lo combina o intercambia con alguna incursión en el mundo de los Cheffs o en la Jardinería.


Como lo que estudia no sirve mucho para nada, termina decantándose hacia la docencia, lo cual se convierte en una pesadilla para ella y, sobre todo, para los profesores que den clase en el aula de al lado, ya que la Loca Buena se sienta a dar clase leyendo algún libro en voz alta y pidiendo silencio de vez en cuando mientras sus alumnos juegan al tiro al blanco con las tizas, prueban ringtones, bailan, corren, zapatean, gritan las guasadas más graciosas por la ventana que da a la calle y exploran su sexualidad debajo de los bancos del fondo.


La Loca Buena no tiene muchos amigos porque casi nadie quiere pasar el tiempo con ella ya que su compañía no es muy excitante. Sólo la gente muy, pero muy aburrida la llama de vez en cuando para juntarse a tomar un té o a ver una película o algún espectáculo que termina antes de las 8 de la noche. Lo que sí, es feliz cuando tiene sobrinos y sus hermanos son aún más felices porque tienen niñera gratis y segura de por vida. La Loca Buena adora a los niños y cree que todos ellos son seres inocentes, puros y faltos de maldad. Por supuesto, siempre se niega a ver cómo son realmente los mocosos diabólicos e insoportables a los que ella malcría y hasta el último día de su vida le pasa unos pesitos para la cerveza a su sobrinito que ya tiene 30 años y no terminó segundo año ni en un acelerado sin que se enteren los padres.


Y si la Loca Buena no tiene sobrinos, entonces intentará suplirlos con algún hermano, tío, primo, abuelo, amigo, etc. Con alguien tiene que ser madre, a pesar de que la sabia naturaleza le niega la maternidad.


Y es por esto, principalmente, que jamás forma una pareja. Es decir, puede estar de novia pero ella jamás cumplirá con su pareja otro rol que no sea el de madre. La Loca Buena no sabe lo que es compartir mano a mano. Y si lo sabe, no le gusta porque eso significaría que el otro está solo en algún momento. Ella necesita acompañar siempre y pegotearse al otro como sanguijuela. Ella necesita dar todo y hacerse a un lado para que el otro triunfe.


El problema es que se engancha siempre con vagos y perdedores a los que estropea más de lo que ya están. La Loca Buena no entiende que el tipo con pilas y ganas de hacer cosas en la vida no se banca la contención por mucho tiempo, en cambio el tipo que no sabe qué mierda hacer con su vida se pasa buscando alguien que lo mantenga como alguna vez lo hizo su madre. Pero para la Loca Buena, una relación se basa en dar. Y, por más que le duela no recibir nada a cambio, ella sigue dando.


Es frecuente que hable de sus ex o de sus amantes con ternura., por más que la hayan cagado y vivido de la forma más degradante que se imaginen. A veces dice cosas como: “Santiaguito se fue a vivir con ese chico que le daba lo que yo no podía darle. Igual sé que me recuerda siempre”. Y es cierto. Cuando Santiaguito mira el Tele con DVD que la Loca Buena le regaló para algún aniversario o la remera cheta que le trajo en Navidad seguramente le dedica algún pensamiento. Y no es que no la recuerde con cariño. Si meterle los cuernos a la Loca Buena 3 veces por semana en su propia casa y usándole hasta los forros no disminuyó el cariño que sentía por quien le daba de comer, tampoco lo va a hacer la distancia.


La Loca Buena siempre se hecha la culpa de todo (menos de ser buena) cuando sus relaciones no funcionan. A ella siempre le falta algo para ser la persona ideal de su amante de turno. O no es lo suficientemente linda o en la cama hizo mal en ser sólo activa (ni así los retiene). La cuestión es que ella nunca asume que ser “buena” sea la causa de todos sus males.


Igual no le importa porque, por muy mal que le vaya en todo, ella sigue pensando que es afortunada y que la vida le sonríe, como a Filomena.


Al igual que la Loca Mala, la Loca Buena elige ser buena, vaya a saber uno porqué. Puede deberse a un amor excesivo por las normas o, tal vez, a falta de espíritu. La cuestión es que nadie las soporta mucho porque aburren. Lo irritante es que ellas nunca se aburren de ser aburridas.

martes, 31 de marzo de 2009

La Loca Mala


Todas las locas tenemos nuestro grado de hijadeputez: con frecuencia somos chismosas, hacemos comentarios destructivos por delante (y por detrás), difundimos un dato secreto que destruye la reputación de alguien, nos hacemos envidiar alguna pilcha o algún chongo con amigos, conocidos y/o desconocidos, etc.


Pero existe un tipo de loca más venenosa, artera y maliciosa que ninguna otra porque se dedica con tanta pasión y esmero a ser mala que lastimar al prójimo se vuelve la principal razón de su existencia.

Es la loca mala, un perverso y maléfico ser que, dependiendo de su edad televisiva, puede parecerse a Diana de Invasión V, a C.C. Babock de The Nanny o al hada madrina de Shreck II. O, también, a una combinación de las tres.


La loca mala nació para hacer de éste un mundo peor. Desde niña tiene la habilidad y el deseo de arruinarles la felicidad a los que la rodean. Es esa mocosa insoportable que llora y grita hasta que el papi o la mami o la abu le compran el juguete que fervorosamente desean todos los niños de su edad, sólo para tenerlo guardado y pudriéndose excepto en los momentos en que puede mostrarlo a quienes jamás podrían comprarlo. Es decir, una especio de Kiko, pero más gay.


La loca mala maneja como nadie los sutiles hilos de las relaciones humanas. Generalmente, comienza su entrenamiento en el colegio, primario o secundario. Vertiendo por aquí o por allá algún comentario inocente sobre el color del sweater que usó el esposo de la profe de Matemáticas en el acto escolar logra que la directora sea expulsada, que la profe de Francés llore histérica en los pasillos, que los profes de Gimnasia prohíban la entrada a los vestuarios, que los de la cocina le declaren la guerra a los porteros, que los alumnos del último curso se agarren a trompadas antes del viaje de estudios y que la profe de Plástica intente suicidarse metiendo la cabeza en el horno de arcilla.


Si tiene familia grande, logra lo mismo entre sus tíos/as, primos/as, abuelos/as y, claro, entre sus hermanos y padres. Alrededor de ella siempre hay kilombos, siempre hay bardos, siempre hay gente peleada a muerte.

Y, por supuesto, la loca mala siempre parece no tener la más mínima responsabilidad y aparece como mediadora entre toda esa gente incivilizada


Pero, cuando llega cierto punto en su vida en que se siente más segura de sí y de su ponzoña, sale del oscuro y seguro closet, dejando a un lado ese papel de secreta instigadora de peleas y desmanes y se lanza a crear conflictos poniendo su cara y su firma.


Generalmente hace esto cuando por fin se establece en la vida con algún oficio que le permita desarrollar su vocación venenosa. La loca mala tiene preferencia por todos esos puestos y/o profesiones que parecen haber sido inventados para fomentar las discusiones, los malentendidos, los odios y la guerra.


Por ejemplo, no hay edificio municipal ni hospital público (o privado) que no tenga una loca mala en recepción, en atención al público o, al menos, en la caja.


Si de ellas depende la realización de un trámite, lo alargan al menos el triple del tiempo que normalmente llevaría cumplirlo pidiendo el sellito verde en vez del rojo, el expediente 00/9 en vez del 009, el troquelado en Buenos Aires, etc. Y, mala como es, también es implacable: no siente piedad por nadie. Menores, jubilados, amas de casa, alumnos de colegios nocturnos, profesionales, discapacitados, etc., todos son carne de cañón para ella, que lo único que quiere es hacerle más difícil todo a todo el mundo.


Aunque, por supuesto, puede tener preferencias por ciertas víctimas.

Hay locas malas misóginas y locas malas feministas. Está la que a un chongo lindo le facilita todo y la que le hace muchísimo más kilombo que a nadie para tenerlo más tiempo a su merced. Está la que detesta a los negros y la que prefiere torturar a los blancos, etc.

Igual, que prefiera a un tipo de víctima tampoco la vuelve buena con el resto. Es sólo que, como todo el mundo hoy día, la loca mala necesita especializarse.


La loca mala también suele decantarse hacia la docencia, sobre todo hacia materias como Literatura, Historia, Idiomas y cualquier otra en que se pueda discutir todo y encontrarle la quinta pata al gato para bochar a alguien. Un caso especial es la loca mala que da Plástica, Música y/o Teatro ya que estas disciplinas permiten refinar su maldad como ninguna otra. Siempre encuentran una falta de “brillantismo” o un exceso de “expresionitud” en lo que hacen los alumnos y con eso los mandan a Marzo.

Para ser justos, hay que decir que hay locas malas en todas las materias, desde Matemáticas a Formación Cívica. No hace falta ninguna formación específica para ser mala, sólo hay que detestar a los alumnos, a la escuela, al mundo y a uno mismo.


Otro lugar muy común hacia el que la loca mala suele fluir es la Iglesia. Y ésto nos conduce a decir que, desde el punto de vista económico, hay dos tipos de loca mala: está la que hace el mal gratuitamente y está la que pide limosna, diezmo y/o exención de impuestos por difundir el mal, el odio y la intolerancia y amargarle aún más la vida a la gente.


Desde el punto de vista sexual, existen también dos tipos de loca mala. Está la que hace alarde de sus conquistas y aventuras sexuales (que son siempre fantásticas y, claro, increíbles) y está la que no coge ni deja coger.


Este último tipo de loca mala se la pasa despotricando donde esté contra los que tienen “sexo express”. Para ella no hay mal peor que la promiscuidad, simplemente porque es un pecado que ella misma no se permite. Y si se lo permite, oculta sus andanzas sexuales como si fueran deshechos de su intestino al contrario del otro tipo de loca mala que sólo vive para contar con quién, dónde y cómo cogió. Y, por supuesto, la medida siempre inconmensurable de cada pene que le toca.


La loca mala “contadora” siempre te hace el resumen de su historial sexual porque cree que de esa forma consigue que la envidien. Y, con frecuencia, lo logra con las loquitas crédulas, hasta que entra en su fase decadencia y comienza a inventar los encuentros sexuales que ya no consigue. Si al principio cuenta que un rugbier casado con una pija así se la cogía todas las noches, termina diciendo que todo un equipo de futbolistas se divorció por ella y no sabe si quedarse con el que tiene super lomo y es re tierno o con el que no es tan lindo pero es super dotado y le quiere regalar un duplex en Niza o Londres.


Al contrario de lo que cualquiera supondría, la loca mala tiene muchos amigos ya que con los amigos se puede ser mucho más malo que con los extraños y se lo disfruta más. Ella siempre pide todo pero nunca da nada. Y tampoco devuelve, sean cigarrillos, lapiceras, cospeles, libros, remeras, dinero, etc. Siempre se las arregla para tener las cosas que sus amigos desean y siempre encuentra la excusa perfecta para no prestarlas. Probablemente no le interese leer, pero si uno de sus amigos dice que le gustaría leer algo de Cortázar o de Wilde, ella va y se compra las obras completas en las ediciones más lujosas y se asegura de tenerlas a la vista siempre que ese amigo la visite. Pero, por supuesto, los libros no se prestan.


Si alguno de sus amigos se pelea con otro del mismo círculo (probablemente por algún manejo de la loca mala) ella mantiene relación con las dos partes y va y viene trayendo chismes falsos, ampliando la brecha de enemistad lo más que pueda, cosa que hayan más peleas y todos se vean involucrados.


Pero su maldad preferida es, obviamente, robarle el novio a sus amigos. No importa que ella sea más fea o que al novio de su amigo no haya con qué darle, ella se las arregla para conquistarlo, aunque sea con dinero o chantaje. Y después, para saborear mejor su crueldad, va toda triste y acongojada a contarle a su amigo que ella no pudo evitarlo, que el tipo la acosó, que prácticamente la violó, etc., pero que se lo cuenta porque ella es una amiga de verdad y entre amigos no hay mentiras ni secretos.


Y su extrema maldad es cuando aprovecha el hecho de que los gays no sólo podemos robarle la pareja a un amigo sino que, además, podemos robarle el amigo a la pareja. Es decir, la loca mala puede coger con todos, amigos, novios de los amigos, amantes de los novios, amigos de los amantes, novios de los amigos de los amantes y así ad infinitum. Por supuesto, el caos que generan sus acciones es tan grande que nadie vuelve a dirigirle la palabra a nadie, salvo a ella, que siempre fue con la verdad de frente (sino, nadie se enteraba de nada).


Algún alma caritativa y pseudofreudiana diría que la loca mala es así porque “algo le pasó”. O, mejor, “algo le habrán hecho”. La pobre loca mala quizás fue maltratada en su infancia, o tuvo problemas de integración en jardín de infantes, o su padre estaba todo el día en el trabajo y no la atendía lo suficiente, o su madre nunca le ponía ajo a la salsa, etc.


Pero a riesgo de que me consideren un ultraderechista, la loca mala no es un ser con problemas de formación/educación, etc., es simplemente una loca que elige ser mala.


Porque ser loca mala es una pura cuestión de elección. Hay cosas que se eligen y cosas que no se pueden elegir. Nadie elige ser hombre o mujer (bueno, ahora sí) o ser blanco o ser negro (salvo Michael Jackson). Nadie elige ser homosexual o heterosexual. O te gusta una cosa y sos chongo o te gusta otra y sos loca.


Pero ser loca mala, eso sí es una elección. Y no hay que buscar razones muy complicadas para explicar esa elección. La loca mala elige ser mala simplemente porque es más divertido. Y, a veces, resulta más provechoso (para ella, claro).