viernes, 3 de mayo de 2013

Pobrecitos los Bi




Ahora resulta que tenemos que compadecernos de los bisexuales, quienes, según serios estudios de la Universidad de Columbia citados nada menos que en el blog de Manhunt (no, más datos que el nombre de alguna lejana universidad del primer mundo nunca dan) padecen no sólo la misma discriminación que sufren los homosexuales sino que son discriminados dentro del propio colectivo LGBTIQ (a esta altura ya no sé si me olvidé alguna letra o puse alguna de más).

Sí, gente, pobrecitos los bi. ¡Paren de cuestionarlos, che! ¡Stop BiFobia Now!!!

Basta con éso de que son putos reprimidos que no quieren aceptar su homosexualidad o que son heteros curiosos u homosexuales en vías de desarrollo o “algosexuales” a medio camino de definirse.
Los bisexuales están en plena lucha por la reivindicación de sus derechos a ser reconocidos, llamados e identificados como bisexuales y no como el resto de la chusma LGBTIQ (o como mierda se siglee).

En serio, che, ¡piensen un poco! No es lo mismo que te digan bisexual a que te digan homosexual. No es lo mismo que te digan bisex a que te digan homo. Tampoco es lo mismo que te digan bisexual a que te digan puto, trolo, maricón, chupapijas, enfermo, desviado, antinatural, etc.

Es decir, preguntémosle a cualquier hetero (u homo) promedio qué palabra usaría para designar a un puto de una manera más “educada”. Seguro nos dice “gay” u “homosexual”. Quizás hasta crea que decir “anormal” o “desviado” es una manera menos heavy de decir “puto”. Pero nunca nos va a decir “bisexual” para reemplazar a “puto”. Salvo, claro, que lo forcemos a pensar en la diferencia y, en un esfuerzo mental y ético por aumentar su poder de prejuicio, termine diciendo que los bi también son todos putos.

Aunque claro, son putos pero no tanto, porque también (según declaran) cogen minas.

Hay que entender que los bisexuales chupan pijas pero también conchas... ¿Y a quién le importa lo que haga cada uno en la cama, dirán ustedes? ¡A los bisexuales, para empezar, por supuesto! Quieren que quede bien en claro que además de gustarles la pija les gusta la concha, es decir, no son taaaan putos como un puto.

Los bi, que quede claro, no son de esas locas mariconas en serio (a las que sí se puede defenestrar y acusar de putos sin ningún reparo) que también chupan pijas como los bi pero se tapan los ojos si ven una concha o sienten escalofríos al pensar en una mujer desnuda. No, no, no. Los bisex son locas más machas, viste. Por más que también te las encontrás haciendo las coreos de Madonna o Brittany cada sábado en medio de alguna pista o las ves devorando penes detrás de un eucaliptus cualquier noche en el parque, son más machas que un homosexual. Porque (según ellas) también se comen una concha o chupan una teta de vez en cuando.

Es más, seamos generosos y crédulos como sus madres y dejemos el paréntesis del “según ellas” por un rato para suponer que realmente cogen con mujeres además de hacerlo con hombres ¿Porqué la necesidad de contarle al mundo que también les gustan las mujeres además de los hombres? ¿Es por un ataque de honestidad que los obliga a declarar su bisexualidad a sus potenciales parejas para que éstas no se sorprendan si los ven mirando (o cogiendo) a alguien del otro sexo? No, porque, de nuevo según la Universidad de Columbia (y según lo que he escuchado a más de un supuesto “bi”), los bisexuales nunca confiesan su orientación sexual a las personas que conocen con fines sexuales y/o amorosos, ya que temen ser tachados de gays reprimidos por los gays o de poco heteros por las mujeres.

Entonces, si no lo andan confesando en su vida privada a sus potenciales parejas (¿víctimas?) y sólo les gusta pregonarlo en perfiles de manhunt, facebook u otras páginas anónimas o decirlo de la boca para afuera delante de algún grupo de locas para hacerse las machas (como hacen muchas locas “bi” en fiestas y boliches) o escribir ensayos en la Universidad de Columbia o (¡Dior mío!!!) en blogs anónimos ¿Cuál es el verdadero sentido de decir que uno es bi? ¿Es porque realmente tienen un interés de clasificador purista en querer ser parte de la B en la sigla LGBTIQ o es porque quieren que se los reconozca como putos no tan putos?

De hecho, un bisexual comprometido con la lucha por los derechos LGBTIQ o, simplemente, preocupado por la discriminación, exclusión, acoso y asesinato contra los diferentes ¿No haría mejor declarándose gay para sumar una voz más a los que intentamos demostrar que no nos da vergüenza serlo ni nos consideramos inferiores a otros por serlo?

¿Realmente el bisexual logra algo con decir “paren, che, no me pongan en la G, pónganme en la B?
Sí. De hecho, logra algo parecido a todas las locas que intentan quedar menos locas declarándose bi (o -para el caso es lo mismo- machito, casado, tapado, discreto, masculino, canuto, cero ambiente, etc.).

Es decir, logra quedar menos puto.

Porque claro, el bisex es muy macho como para ponerla dentro de una concha pero no tan macho como para bancarse la discriminación que se banca un puto. Prefiere diferenciarse un poco y obtener una mayor cuota de privilegio dentro del colectivo LGBTIQ, ya que, dentro de ese grupo de inadaptados a la sociedad patriarcal-falocéntrica-misógina homofóbica-machista (alcanzaba sólo con machista, pero bueno) es uno de los que más (o el que más) posibilidades tienen de “pasar” por macho.

Es decir, que si hiciéramos un gradiente clasificatorio de heteros, homos y demás orientaciones, teniendo en cuenta un simple criterio machista que suele aplicarse cotidianamente, podríamos esbozar un ránking más o menos así

  1. Hombre Heterosexual (no se come ni la punta)
  2. Hombre Bisexual (se come la punta y el tronco pero también come cachucha)
  3. Hombre Transgénero masculino (quizás no se come la punta pero come hormonas, sólo que si no avisa nadie sabe que puede decirle puto)
  4. Hombre Intersex masculino (más o menos idem anterior)
  5. Gay Activo Masculino (suponiendo que exista, no se come la punta –al menos por la cola- pero igual se le puede tratar de puto si se declara gay)
  6. Gay Pasivo masculino (se come la punta y el tronco pero no te lo imaginás así que no podés decirle puto a menos que él declare serlo)
  7. Gay Activo Afeminado (no se come la punta pero debería hacerlo)
  8. Gay Pasivo Afeminado (se come la punta y el tronco y merece ser tachado de maricón, puto, trolo y quizás hasta golpeado y asesinado por ello)
  9. Hombre Transgénero o Intersex afeminado (si se come la punta o no, a nadie le interesa entenderlo porque o es demasiado complicado o, simplemente –y gracias a Foucalt- podemos decir que son monstruos y listo)
  10. Lesbiana Masculina (no se come la punta pero igual es mujer, por lo tanto, inferior)
  11. Lesbiana Femenina (se la coma o no, calificaría casi como una mujer)
  12. Mujer Heterosexual (se la coma o no, es mujer)
  13. Travesti (se la coma o no, ni siquiera llega a ser mujer)
  14. Mujer Transgénero o Intersex (se la coma o no, “eligió” ser mujer)

Se podrían discutir las posiciones y las descripciones. Se podrían quitar o agregar más  categorías, pero simplemente la intención era mostrar la importancia del machismo a la hora de construir una categoría de género o de orientación sexual o lo que sea.

Porque, en definitiva, seas lo que seas, lo que termina importando a la hora de los privilegios es si sos hombre o no. Si sos macho o no. Si te la comés, o no. Si te rompen la cola o no. Y éso sin mencionar la cantidad de hombres que dicen ser heterosexuales y también se la comen, pero entrar ahí sería complicarnos al pedo.

Pero, simplificando, podríamos decir que aquel hetero declarado que come pijas sin que nadie se entere estaría más o menos haciendo lo mismo que hace un bisexual -sea cierto que es bisexual o no- al avisarnos y prevenirnos de que NO es homosexual. Lo que le importa a un bi que se reivindica como bi no es la honestidad de aclarar su orientación sexual (por más que también pueda haber algo de éso) sino, simplemente, quedar más macho y más cerca de pertenecer e integrarse a una sociedad machista que concede privilegios a los machos. Es decir, no sólo tiene un interés puramente egoísta de mejorar su situación personal sino que –lo quiera o no- refuerza al machismo y –por ende- a la homofobia sólo por el hecho de sumarse a los que creen que los machos son superiores.

Dejemos las ironías y las ingenuidades de lado ¿Cuántos bisexuales se ven con una bandera que diga “aguante la bisexualidad” en una marcha del orgullo o cualquier otra manifestación pública (claro, no pueden ir porque los ven las novias/esposas)? ¿Cuántos bisexuales escriben en sus perfiles “soy bi, orgulloso de serlo y contento de codearme con gente gay, trans, trav, queer, etc. que son seres humanos iguales a mí” y cuántos escriben “soy bi, machito, cero plumas, cero ambiente, odio a las locas, no quiero nada de maricotas ni de cosas raras”? ¿Cuántas locas dicen que son bi o casados o hasta se muestran con alguna mina para que la mayoría de las locas (también, tan machistas y homofóbicas como cualquier bi) adoradoras de la pija le pongan unos puntos más sólo por el hecho de que son más “machos”? 

No sé, yo tengo 33 años y hasta ahora JAMÁS en mi vida me he cruzado con un bisexual, es decir, con un verdadero bisexual. Con alguien que diga ser bi porque realmente es bi y no porque quiera sumar puntos de alguna manera en algún contexto.

Para mí, la bisexualidad, al menos hoy, es sólo una mentira más a la que recurren algunas locas traumadas con la idea de crearse una imagen más masculina. Si hubieron bisexuales en la Grecia Clásica o si uno es “normalmente bisexual” hasta los 18 años, como decía Aristóteles, no sé ni me interesa. Los bisexuales en la sociedad occidental en el siglo XXI NO EXISTEN. Le pongo la  firma. Es más, si existieran no deberían existir o, al menos, deberían callarse su bisexualidad y declararse gays para ayudar a combatir a la homofobia. Pero claro, como no es ésa su real intención, los bisex de la Universidad de Columbia y de otras partes pseudocientíficas van a seguir abogando por la B de la LGBTIQ.

El día que me encuentre con un bisexual que diga serlo sin necesidad de defenestrar implícita o explícitamente a los maricones, entonces veré si me replanteo mis ideas. Mientras tanto, los bi que se declaran bi me van a seguir dando la misma risa que me dan los equis que se colocan tres o cuatro apellidos para que la gente sepa que, estirando un poco las ramas de parentesco, descienden de alguna familia pudiente del siglo XIX o hasta quizás de la época colonial. O peor, de los equis zurdoprogres que saltan de alegría cuando pueden demostrar que tienen algún indio ranquel mezclado entre la hojarrasca de su árbol genealógico.

Por lo pronto, mi única tenue esperanza de creer en la bisexualidad ha sido conocer un par de lesbianas que alguna vez tuvieron novio y que se plantean volver a estar con un hombre cada vez que sus novias y/o tortas casuales no las hacen sentir como quieren sentirse ¿Capricho de nenas malcriadas o verdadera inclinación por ambos sexos?

Creo que nunca lo sabré, porque las particularidades y vericuetos de la sexualidad femenina me interesan tanto como un partido de fútbol o un programa de Tinelli.

Igual, que exista o no la bisexualidad me sigue pareciendo una discusión estúpida y sin sentido, porque nada cambiarías si existen realmente los bi. Lo importante es ver qué se busca y qué se logra con afirmar que existen o que no existen, pero éso es lo que los defensores de la bisexualidad no quieren pensar o ni siquiera saben que se puede pensar.

Y, para terminar, una vez un cerebro heterosexual picarón publicador de chistes de gallegos en el face me espetó en medio de un asado: “Si no creés en los bi porque nunca te cruzaste uno, entonces yo no creo en los ladrones porque nunca me robaron”.

Respiré hondo, contuve mi deseo de tomar el tenedor de dos dientes con fines asesinos y le contesté “Tenés razón, a mí tampoco me robaron nunca. Y tampoco ví nunca a un ladrón pidiendo que le reconozcan su identidad de ladrón y no su identidad de puto”.

Al pedo, porque los cerebros de esa clase no entienden las sutilezas ni las ironías, les resbalan alevosamente.
Igual intenté llevarle la discusión hacia el plano de los derechos de las minorías mencionando los casos de personas LGBTIQ (sí, incluyendo la B) asesinadas, discriminadas, burladas, etc. sólo por el hecho de amar a personas de su mismo sexo y hasta le pregunté directamente si era más importante determinar la existencia o inexistencia de algo que permitir y/o colaborar con la muerte y la infelicidad de otros seres humanos.

Pero no hubo caso, él seguía con su juerga filosófica de la ventana que se rompe en el bosque y no hay nadie para verlo. Desistí cuando me citó aquello de  “Bienaventurados los que no necesitan ver para creer...”.

Sí, sí, soy Tomás y vos sos Jebús, querido. Mejor sigamos discutiendo sobre el cacerolazo.





6 comentarios:

  1. Lo siento, pero no he podido leer toda la entrada. Necesitaba comentarla y explicarte mi punto de vista, porque tanta ironia me estaba desbordando.

    No se como sera en Colombia, al menos donde yo vivo, ser bisexual esta tan mal visto como ser homosexual. No te llaman bisexual, te llamaran maricon, bujarra, muerdealmohadas, chupapollas, o cualquier insulto que se te ocurra, porque recuerda, da igual que de vez en cuando, "segun ellas", te comas un coño. Tambien te gustan los tios y eso es ser maricon.

    Quizas tengas razon y muchos quieran parecer mas machitos, pero te aseguro que, cuando quieres descubrir que te gusta y que no, es bastante duro que tus amigos, esos que son tan gays como tu, te digan que ni se te ocurra tirarte a una tia, decir que esta buena o hacer ademan de ligar. Porque tu eres gay y debes aceptarlo.

    Tambien es un problema por la otra parte. Porque si todo el mundo dice que eres gay, esa chica que te llama la atencion no se va a plantear la posibilidad de que la bisexualidad sea real y exista. Al final volveras a comer pollas que fijo que es lo que te gusta. Aunque "segun ellas" de vez en cuando te comas un coño.

    No es una competicion sobre quien esta mas discriminado. Es sencillamente una disticion mas. Si quieres etiquetas, ponle etiquetas a todo, no te quedes a medio camino. O nos da igual a todos con quien nos acostemos, o llamamos a cada cosa por su nombre. Porque aunque muchos homosexuales pasen por decir que son bisexuales para ver si cuela mejor, la bisexualidad existe y merece, tambien, ser reconocida. Otro dia si quieres hablamos de pansexualidad, que va mas alla y que tambien tiene rato para discutir.

    Perdona por el comentario larguisimo, pero creo que no le has dado el mismo enfoque que yo a la noticia, y espero que haya aportado algo a tu forma de ver las cosas.

    Un saludo :)

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  2. Hola C White, yo tampoco sé cómo serán las cosas en Colombia, vivo en Argentina.

    Quizás cuando leas toda la entrada me puedas explicar, desde el lugar que yo planteé la discusión, cuál es el sentido de ponerle etiquetas y nombres a cada cosa y porqué la bisexualidad merece ser reconocida.
    ¿Porqué es tan importante que te digan bi y no gay?

    En cuanto a lo que planteás, no sé porqué es tan duro que tus amigos gays te digan que ni se te ocurra tirarte una tía. ¿Tan malo es que los demás no crean en tu bisexualidad? ¿Qué perdés vos si te dicen que no sos bisexual?
    Y, sobre todo, ¿qué ganás vos si te reconocen como bisexual?

    Saludos y gracias por tu comentario, hacélo tan largo como te guste :P

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  3. El bi es un puto disfrazado de hetero o un hetero que se disfraza de puto según las circunstancias y que le gusta patear para los dos arcos...
    Yo durante algún tiempo me consideré un 'bi' porque, aunque el 99% de mi experiencia es gay, tengo un 1% de heterosexual, orientación que le dedico a mi mejor amiga (también hetero), a quién amo y con la única mujer que de tanto en tanto tenemos sexo, con la que me casaría y con la que tendría hijos...
    Como verás, los gays somos muchos y no tiene sentido clasificarnos...
    Besos!

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  4. Volviste!!! Cuanto se te extrañaba!!! Y un genio como de costumbre!!!

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  5. jajajaaj te amo Rubio!! leí toda y estoy muy de acuerdo contigo. :D

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